MIEDOS Y LUCHAS
Todos tenemos luchas. Mayores, menores: pero todos las tenemos. Luchas
interiores, en donde debatimos con nosotros mismos. Quiénes somos, qué
hacemos aquí, qué queremos...
Cada uno lleva su propia lucha de manera distinta, y cada uno lucha de
forma más o menos fuerte. Nadie tiene una vida sin problemas, sin
derrotas. Nadie puede vivir a gusto consigo mismo al 100%. Ni siquiera
nadie puede vivir conociéndose del todo a sí mismo.
Cada una de nuestras luchas es vivida por nosotros mismos, de forma
solitaria e individual, porque no nos gusta compartir nuestro lado más
vulnerable. O más bien, no queremos que parezca que tenemos un lado
vulnerable. Aun así, creo que cada uno debe de vencer sus luchas, pero
no sus miedos. El miedo es lo que nos convierte en personas, y el que a
fin de cuentas nos ayuda a combatir la realidad mientras imaginamos una
vida ficticia. El miedo es quien hace posibles los sueños, y también los
logros. El miedo es algo bueno. Incluso los seres más poderosos y
aquellos que más asustan tienen miedo: o mejor dicho, los que más miedos
tienen.
Temer y luchar no son exactamente antónimos, sino que son exactamente
hermanos. Sin lucha no hay logros, y sin miedos no se lucha.
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